Técnicas para calmar a niños inquietos y sepan manejar sus emociones
Si tienes un hijo demasiado activo, te proponemos una técnica para ayudarle a controlar sus impulsos y nervios
- 9 técnicas muy eficaces para calmar a niños que son muy inquietos
- Métodos que pueden ayudar a los padres de niños que no están quietos
- Apoyos educativos para niños que no pueden estar calmados en el día
- Consejos extras para padres de niños cuya naturaleza es inquieta
El temperamento hace que algunos niños sean más nerviosos o inquietos. En otras ocasiones, lo que les ocurre es que son pequeños y aún no son capaces de dominar sus emociones. Pero sea por el motivo que sea, existen métodos para ayudar a los niños más nerviosos a controlar sus impulsos y de paso a calmar sus nervios. Aquí, las técnicas para calmar a niños inquietos y sepan manejar sus emociones.
9 técnicas muy eficaces para calmar a niños que son muy inquietos
Aquí encontrarás desde una técnica que enseña a los niños inquietos a regular la respiración hasta un fabuloso método para conseguir un cambio de comportamiento en niños más 'traviesos'. También si tienes un recién nacido que llora y llora sin parar y no encuentras la manera para conseguir que se calle, encontrarás técnicas asombrosas que le ayudan a relajarse. Descubre qué método es el más indicado para tu hijo en función de lo que necesites.
1. Respiración consciente o 'respirar como el dragón'
Una técnica para que los niños comiencen a calmarse es enseñarles a respirar de forma profunda y lenta. Pídeles que imaginen que son dragones y que tienen que soplar fuego muy lento por su nariz. Deja que inhalen por la nariz contando hasta 4 y exhalen por la boca también en 4 tiempos. Este tipo de respiración reduce el ritmo cardíaco, oxigena el cerebro y disminuye la ansiedad.
2. La técnica del globo
Pídele a tu hijo que cierre los ojos e imagine que su barriga es un globo. Al inhalar, el globo se infla; al exhalar, se desinfla. Coloca una mano en su abdomen para que pueda sentir el movimiento. Es una forma visual de enseñar la respiración diafragmática, que ayuda a reducir el estrés y mejorar la concentración. Practíquenla por las mañanas o tras una actividad intensa.
3. Caja de la calma o rincón de la paz
Crea junto a tu hijo un rincón con objetos que le ayuden a calmarse, por ejemplo, una manta suave, una pelota antiestrés, cuentos cortos, una botella sensorial o música relajante. Este espacio será el lugar seguro al que pueda acudir cuando sienta que necesita un momento para respirar. Involucra al pequeño en la decoración del rincón, esto lo motivará a usarlo.
Métodos que pueden ayudar a los padres de niños que no están quietos
Antes de continuar, hay que decir que los niños inquietos no son niños problemáticos, desobedientes o que hagan rabietas, simplemente tienen una energía mayor que aún no saben canalizar. En muchos casos, también hay una sensibilidad emocional que los desborda. Aquí, más técnicas que pueden ayudar:
4. Técnica del 'body scan' o escaneo corporal
Deja que tu hijo se tumbe en el suelo y luego, pídele que lleve su atención a distintas partes del cuerpo, puedes ir diciendo: 'siente cómo se van relajando tus pies, piernas, barriga…'. Es una forma de meditación guiada o Mindfulness que les enseña a conectar con su cuerpo, liberar las tensiones acumuladas y fomentar el autocuidado desde que son muy pequeños.
5. Técnica del Om para bebés
Para los más pequeños, el sonido gutural del 'Om' puede resultar tranquilizador. Carga a tu bebé, colócalo sobre tu pecho y emite el sonido lentamente. La vibración de este sonido tiene un efecto bastante calmante tanto para el bebé como para mamá o papá. También puedes usar canciones de cuna con sonidos suaves o reproducir música binaural que induce la relajación.
6. Movimiento consciente: yoga infantil
Ahora toca el turno a practicar posturas de yoga adaptadas para niños. Inicien con la del gato, el perro o la mariposa, ya que son ideales para canalizar la energía y mejorar el equilibrio emocional. Incorpora cuentos o juegos con animales para que la sesión sea más divertida. El yoga fortalece la conexión entre cuerpo y mente, además de reducir la impulsividad y mejorar el autocontrol.
Apoyos educativos para niños que no pueden estar calmados en el día
Finalmente, saber cómo guiar a los que son demasiado inquietos con paciencia, empatía y recursos adecuados puede hacer toda la diferencia, no solo para su bienestar, sino para la armonía familiar. Concluimos con estos otros métodos para ayudar a estos pequeños:
7. Masaje relajante y tacto afectivo
Masajear la espalda, los pies o las manos de tu hijo con un aceite suave (puedes usar el de almendras dulces, por ejemplo) lo ayuda a relajarse profundamente. ¿Sabías que los masajes estimulan el sistema nervioso parasimpático, responsable de la calma y el descanso? Además, refuerzan el vínculo afectivo entre padres e hijos. Lo ideal es que lo conviertan en un ritual antes de dormir.
8. Juegos de concentración o atención plena
Tu hijo puede pintar mandalas, ordenar cuentas por colores o armar rompecabezas, ya que estas son actividades que requieren concentración y ayudan a que el niño pueda bajar su nivel de agitación. Estos juegos ayudan a la autorregulación y la tolerancia a la frustración. Usa tarjetas con imágenes y jueguen a encontrar las diferencias o a imitar los sonidos de la naturaleza.
9. Técnicas narrativas: cuentos de calma
También puedes leer a tu hijo historias sobre personajes que sientan emociones fuertes y aprenden a gestionarlas. Los cuentos infantiles son una herramienta muy poderosa. Busca libros infantiles que hablen sobre la ira, la tristeza o el miedo, además puedes aprovechar para hablar acerca de cómo se sienten y qué pueden hacer para calmarse cuando se sientan alterados.
Consejos extras para padres de niños cuya naturaleza es inquieta
Además de aplicar las técnicas anteriores, hay ciertos hábitos que también pueden contribuir al bienestar emocional de tu hijo:
- Cuida su rutina de sueño. Dormir poco o mal intensifica la inquietud y la irritabilidad. Establece horarios regulares y tranquilos antes de dormir.
- Revisa su alimentación. Evita el exceso de azúcares, colorantes y alimentos ultraprocesados. Prefiere una dieta equilibrada, basada en el Plato de Harvard.
- Busca espacios de juego libre. Correr, saltar, bailar o andar en bici ayuda a canalizar mucho mejor la energía de forma natural.
- Escucha con atención. Muchas veces, los niños inquietos solo necesitan ser escuchados. Estar presente emocionalmente es igual de importante como ofrecer técnicas prácticas.
- Evita etiquetar. Decirle siempre que 'es un niño muy inquieto' solo refuerza esa conducta. En su lugar, destaca sus logros o su capacidad para aprender a tranquilizarse.
- Sé su ejemplo. Si como adulta pierdes la calma con facilidad, será muy difícil que el niño aprenda a regularse. Mantén una actitud serena, ya que esto es parte del aprendizaje emocional.
Finalmente, recuerda que cada niño es diferente, es decir, que lo que funciona con uno puede no ser efectivo con otro. La clave está en observar, probar, acompañar y tener paciencia. La inquietud infantil no es un problema a eliminar, sino una energía inherente a tu pequeño que, bien encauzada, puede transformarse en una enorme sed de curiosidad y gran entusiasmo por la vida.
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Bibliografía
- Shelov, S., Remer Altman. T. (2009) Caring for your baby and young child: Birth to age 5. Bright Futures: Guidelines for Health Supervision of Infants, Children, and Adolescents (ed.). Academia Americana de Pediatría. Estados Unidos: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, pp. 1-24 Disponible en: https://www.cdc.gov/ncbddd/actearly/pdf/parents_pdfs/ltsae_booklet_milestonemoments_span-readerspreads_web-ready_7.22.11.pdf